Cuántas veces habéis oído “quita, que lo hago yo” o “no te gastes nada, yo tengo un primo…”, probablemente muchas y las que os faltan por escuchar. Pero estas frases han dado más de un quebradero de cabeza tanto a empresas como a particulares.

Bajo el pretexto de “cualquiera puede ser diseñador”, muchos se han aprovechado de situaciones que han llevado a fallos que pueden conducir a la ruina económica y de reputación a una empresa. 

Dicho esto, es importante poner en valor nuestro trabajo, porque el diseño, el buen diseño, requiere tiempo, conocimiento, práctica y, en más de una ocasión, sentido común.

A continuación, os mostramos varios ejemplos de bad design, que bien hubieran necesitado un repaso:

  • Más de uno se replantearía lo que es una verdadera emergencia antes de utilizar este baño. El diseño brilla por su ausencia, pero el que colocó las puertas tampoco estaba en su mejor día, algo que un diseñador habría previsto.

  • No consideramos que el insecticida deba estar junto con los condimentos de la comida, pero aún así tampoco recomendamos hacer el mismo envase para ambos. Esperamos que no ocurriera ninguna desgracia.

  • No todo son texturas, cortes y formas, también contenidos. “No seas feliz, preocúpate” es un gran eslogan efectista para estos días, pero mejor poner en orden las palabras y dar un poco de alegría.

  • Si el propósito es enseñar a contar a través de los dibujos, mejor será que la persona encarga de hacerlos cuente primero cuantos ha puesto, ¿verdad?

  • No todas las rampas son accesibles, y no lo decimos solo por la propia inclinación de la cuesta, algunas vienen con sorpresa al final (aunque mejor será encontrarla al principio).

  • Hay adicciones que son más difíciles de superar que otras, pero si vas en un carguero, mejor no fumes, porque ante un incendio la única forma de huir será saltar al mar abierto.

  • Las prisas no son buenas por mucha hambre que tengas, cuida las formas, ¡en tiempo de pandemias no estamos para comer con las manos! De la misma forma, recomendamos planificarse al hacer un diseño, supervisar la entrega es igual de importante.

Os animamos a buscar más por la web y descubrir a más “cuñados”, podréis encontrar casos como estos, pero también los hay más extremos que demuestran por qué estudiar diseño no solo es importante, sino que es imprescindible.

Para finalizar os animamos a que os paséis por nuestra web de eventos virtuales gratuitos y os inscribáis en alguno, una gran forma de adentraros en las buenas costumbres y seguir con la formación durante los días de cuarentena.

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