Vanesa de Toledo, filósofa, sinóloga de carrera y de profesión, aficionada por tradición familiar al diseño de jardines y redactora especializada en esta temática, optó en 2007 por estudiar el Master de Paisajismo de IED Master.

Desde entonces, no ha parado de hacer proyectos. Este mes la revista especializada Casa & Campo se ha interesado por su trabajo.
¿Cómo presentarías tu trabajo como paisajista?
Mi trabajo trata siempre de inspirarse en el expresionismo y el barroco desde una visión actual del diseño: expresionista porque trata de plasmar la autenticidad y armonía de la explosión de la naturaleza, y barroco porque quiere tener en cuenta los siglos de historia en que el ser humano ha contemplado, admirado y ordenado la naturaleza añadiéndole un orden delicado que enfatiza su belleza. También creo importante rescatar especies autóctonas que se quedaron en desuso en la jardinería al ser reemplazadas por otras. De todos estos matices extraigo una tensión moderna abierta al mundo de hoy. En mis trabajos trato siempre de captar la armonía con la que la naturaleza se asentaría en los mismos espacios respetando las posibilidades de cada planta y cada flor, su sostenibilidad y el ecosistema que ayudan a crear incluso en una pequeña terraza de una ciudad. Intento que el espacio llame la atención del cliente con espontaneidad y funcionalidad al mismo tiempo y le haga descubrir en cada estación una naturaleza nueva en constante cambio. Uno la belleza a la funcionalidad y no descarto en ningún momento la diversidad como un todo unido y real.

¿Cómo ves el futuro laboral en este campo?
Creo que hay un amplio futuro laboral en el ámbito del paisajismo, por la permanente búsqueda de belleza en el ser humano, por la creciente conciencia ecológica de nuestro entorno y porque el paisajismo logra algo que no se encuentra fácilmente en el mundo de hoy: parar el tiempo en un momento de contemplación, de paz y serenidad.
¿Cómo resumirías tu experiencia en el master del IED?
Para mí fue una experiencia fantástica, porque tuve a unos profesores excepcionales que supieron transmitir todo su entusiasmo por su trabajo como paisajistas y arquitectos, y que a mí personalmente me hicieron profundizar tanto en la cuestión de la importancia del diseño como en los conocimientos técnicos e informáticos que exige esta profesión, además de compartir con ellos los aspectos de la naturaleza y del diseño que trascienden siempre a las obras.