
Alfonso Albacete dejó por unos días su estudio de pintor para dedicarse a iniciar en los misterios del color a los alumnos de 1º de Gráfico.
El taller se dedicó a analizar color, por medio de ejercicios prácticos y el análisis de los mismos, para que los alumnos lleguen a definir un “color propio”, como herramienta eficacísima de trabajo.
Se trató de iniciar al alumno en el análisis o la percepción del color en los objetos reales para, posteriormente abordar su representación en la pintura. Se comenzó con una explicación teórica sobre, gamas de colores (armónicas, quebradas, melódicas etc….) y la construcción de modelos de naturaleza muerta, idóneos para la experimentación de estas gamas, utilizando como instrumento, las infinitas mezclas que nos permiten los pigmentos.
Se persigue que cada individuo conozca, o se aproxime, a partir de su propia experiencia, al inagotable mundo que surge barajando una simple gama de colores acrílicos para poder comparar, sentir y llegar a elegir una paleta, un color propio con el que poder abordar, problemas de percepción como los que plantea el diseño gráfico.
Biografía
Durante los años 70 lleva a cabo sus estudios de Bellas Artes y Arquitectura en Valencia y en Madrid, ciudad donde reside desde entonces.
Tras la muerte de Franco en 1975, desde los ambientes artísticos se empezaba a entrever cierto hartazgo hacia la politización de la vida que se había vivido en los últimos años, surgiendo corrientes culturales que propugnaban un aligeramiento del arte y el intento de mostrar un reflejo diferente del país. A partir del año 78, los artistas neofigurativos que residían en Madrid (Alfonso Albacete, Miguel Ángel Campano, Manolo Quejido, Guillermo Pérez Villalta, Rafael Pérez Mínguez, Carlos Alcolea, Carlos Franco, Luis Gordillo, Chema Cobo y Herminio Molero) quieren, a través de la pintura, dar una imagen de un arte basado en la figuración ajeno a reminiscencias políticas. En 1979, Albacete presenta en la galería Egam de Madrid la serie En el estudio, exposición que marca un hito tanto en su trayectoria personal (señalando su madurez como pintor) como en la de toda esa generación de pintores que toma el relevo en los años ochenta.
Desde entonces, Alfonso Albacete se ha convertido en uno de los más destacados representantes de la pintura española, manteniéndose fiel a su compromiso con lo que se ha denominado como “pintura-pintura”. Formalmente, su trabajo, a caballo entre la figuración y la abstracción, parte de un profundo conocimiento de la tradición de la pintura moderna, desde Cézanne hasta el expresionismo abstracto. Armando Montesinos apunta cómo sus ejes argumentales han sido por un lado el mito y, por otro, “la interpretación abierta del modelo del natural”, temas que ha abordado en el tiempo en un proceso jalonado a través de series.
En 1988 el Museo Español de Arte Contemporáneo le dedica ya su primera exposición retrospectiva, y su obra nunca ha dejado de estar presente en gran cantidad de exposiciones panorámicas e históricas que han abordado el arte español de las últimas décadas. Su obra se encuentra representada en los principales museos nacionales (MNCARS, Museo Español de Arte Abstracto, Museo Patio Herreriano, Artium de Álava, etc.), así como en multitud de colecciones institucionales, tanto europeas como americanas y asiáticas.
/rating_off.png)
Comentarios
No hay comentarios para “El gran pintor Alfonso Albacete en IED Madrid”